lunes, 16 de marzo de 2009

NUEVO PLANTEO



Ahora me parece más claro que el punto donde política y literatura se juntan es, fundamentalmente, en los planes escolares de estudio.

La piedra sobre la que construir el país debe ser el uso apropiado de los Aparatos Ideológicos del Estado. Paso a paso, ir armando las futuras generaciones en la verdad. Suena manipulador y terrible, pero la inocencia no es un lujo disponible para los justos.

Empecemos a armar los libros de texto del futuro, a través de un cambio de perspectiva. No estoy pensando en el adoctrinamiento conductista mimético básico de La razón de mi Vida. Debemos enseñar la Patria de los próximos doscientos años

miércoles, 18 de febrero de 2009

FRAGMENTARIO




¿Qué tal si lo miramos de otra forma, quitándole argumentos, decir, por ejemplo: ''La cultura peronista no son solo las obras y los autores que se asumen cómo tales, ni la de todos los trabajadores, ni siquiera la de todos los argentinos, el terreno de la cultura peronista, es la cultura universal''?



Desde la Revolución Francesa se ganan derechos desde lo más general a lo más particular. La lucha, y por tanto, la construcción de las identidades colectivas, ha pasado de lo más abstracto y general, a lo más concreto y particular. De la Declaración de los Derechos del Hombre a los derechos de los trabajadores, a los de las minorías sexuales. En este último paso hay un cisma fundamental: la clave identitaria pasa de ser definida por la función social, a ser definida por cuestiones ajenas a lo social, a lo polí aunque en claro contacto. (corrección: con otro funcionamiento dentro de lo político).
Deberemos pensar la construcción de las identidades colectivas dentro de este desarrollo. Incluso, es posible esclarecer por esta vía un proceso que es definitivamente paradigmático como construcción de identidad: la militancia.



miércoles, 14 de enero de 2009

La Corrección Imposible


Los peronistas somos incorregibles, es decir, somos ese texto maldito que no puede ser corregido.

Ese anatema sugiere que existen aquellos que son correctos o al menos corregibles. En una prueba más de la vocación sarmientina y pedagógica de la oligarquía, ese mismo principio ordenaba los campos de concentración: recuperables, irrecuperables - corregibles, incorregibles.

Los peronistas no.

Esta cuestión podría conducirnos a una serie de lugares bastante comunes y conocidos: que la oligarquía europeizada intenta corregir el texto autóctono; que ese texto, el peronismo, es la expresión de la voluntad popular y su conciencia histórica, etc. También podemos ser conducidos por caminos menos transitados que las conclusiones sabidas de antemano. Por ejemplo: aducir el caracter esencialmente oral del peronismo, su filiación evangélica, en correlación, justamente, a esa misma oralidad de su doctrina, a la necesidad de encararla como vivencia y no como letra corregible. Y también, por supuesto, podemos servirnos de este argumento para inferir conclusiones sobre cierto tipo de mirada estética que afecta lo público. (esto debería parecer inadecuado en un blog sobre literatura, pero en realidad solo estoy recorriendo el camino al revés de lo que se estila ultimamente: no de la literatura hacia lo público, sino desde la política hacia lo literario). El tema, por supuesto, es el de la fealdad.

A las masas se les objeta una fealdad inherente, una falta de gusto y corrección que las vuelven inaceptables. El texto no es leído en ningún caso. Se trata de la caligrafía. La incomunicación es entonces inevitable.

Sin embargo el peronismo se ha transformado (o ha sido capturado o su lugar fue usurpado por, etc.) en un partido político dentro del juego electoral. En cierto sentido, podemos decir, fue corregido. Le corresponde a la militancia analizar y brindar veredicto sobre estas cuestiones. Este texto podría resultar útil a tales fines.

¿Qué conclusiones deberíamos sacar de esto en el ámbito de la literatura y en el de la crítica literaria?

Algunas propuestas:


  • Podríamos complicar la relación entre Verdad y Belleza. Entrando ambas en el terreno de la disputa social. Como resultado, los parámetros de belleza heredados de la tradición y los que deban ser creados entrarían también en colisión. Esto implica trabajos de legitimación de los nuevos estándares, etc (eso si solo se basan en criterios estéticos, a fin de esquivar el problema de fundamentar en criterios políticos o éticos, y caer otra vez en el realismo socialista)
    Y esto, solo si no se adopta la perspectiva del dominador y se decide perpetuar las categorías meramente invirtiéndole su valor

  • Al pensar que los géneros menores fueron rejerarquizados justamente por aquellos que se negaban a cualquier cuestionamiento del orden social (Por ejemplo, el fausto de Estanislao del Campo), pensar la separación entre los valores literarios y políticos, como análogo a la separación entre verdad y belleza. Y desde aquí, en una posible reunificación de los dos criterios


¿Debería el peronismo abandonar su criterio exclusivamente político a la hora de referirse a la literatura?

domingo, 30 de noviembre de 2008

Identidad y Cultura


Los mecanismos por los que se conforma una identidad son complejos y no remiten a una causa única, en especial cuando se trata de la identidad de colectivos humanos. Para asomarse a esta dificultad basta pensar en unos pocos ejemplos y un par de sencillas preguntas, tratando de definir que queda dentro y que olvidamos fuera con cada respuesta:



  • ¿cuál es la verdadera identidad de los apropiados y de los rescatados?

  • ¿qué es ser un verdadero peronista?

  • ¿cuánto de emigrados europeos y cuánto de latinoamericanos tenemos los argentinos?



Por supuesto, siempre se puede ser tajante. Si la verdad no importa, cualquier idiota puede dar una respuesta rápida. Aceptando nuestra cuota de estupidez, dignifiquémonos con el trabajo de intentar pensarlo al menos

En primer lugar abandonemos la tentación de encontrar una respuesta definitiva, ya sea una definición, una imágen o un juego de características. Así como la identidad de una persona es el relato de su vida 1, la identidad de un pueblo es el relato de su historia; con lo que elige decir y con lo que decide callar. Lo que se recuerda y lo que se olvida, lo que se enfatiza y lo que se desdeña; no en la letra muerta e impresa, sino en la práctica vital y cotidiana, es lo que somos. Ese relato obsesivamente inconcluso y retomado, ese relato que es terreno de disputa contra las fuerzas del olvido (contra el blanqueador, al decir de Brecht) nos forma todo el tiempo, decide por nosotros el rumbo del próximo paso a dar:

El hijo apropiado quiere hacer una carrera en marketing e insulta a los negros que le limpiaron mal el coche. ¿Pensará igual cuando sepa lo que le han ocultado?.
¿Qué va a pensar el pegacarteles de la unidad básica cuando le hables de Jauretche y de John William Cooke?
2





Hemos dejado en manos de nuestros enemigos el relato canónico de nuestro pasado. Y sí, es inevitable, estoy repitiendo lo que ya dije: si el Facundo de Sarmiento expresa completo el relato de nuestra identidad es porque no ha dejado de repetirse, trasmutado, una y otra vez. El arco que va desde El Matadero hasta El Sur, es la perpetua escritura de lo mismo.
Pero, insisto (tal como ellos) no basta con cambiar el signo como quería el primer revisionismo; se debe ir más allá del contrarrelato. Buscar incluso antes de los padres de esos todavía-no gauchos de Hidalgo, quizás en los mestizos del Río largo y peligroso, dándoles en donde más les duele, en su destino sudamericano





La Identidad es uno de los temas más importantes para la vida literaria de una comunidad. Sin embargo, pocos han sido en la nuestra más maltratados e ignorados. La solución cortazariana, ese encuentro al medio de tablones tembleques entre ventanas, sigue todavía el esquema del compromiso fantástico; reconocimiento que, al fin, no reconoce nada. Antes que eso prefiero el ¡estropeado!del Niño Proletario; al menos denuncia el conflicto que duerme debajo.
Una verdadera crítica peronista debería, quizás, tratar a fondo este problema...




1 Un cruce interesante es pensar en los relatos inconclusos del Martín Fierro: no conocemos los orígenes de Cruz ni el destino de Fierro. Interesante también pensar en la necesidad gorila de cerrarlos. volver

2 Suena casi como la estúpida toma de consciencia que plantean los pseudo-marxistas. Sirva esta advertencia para deshacer el malentendido, ya que la frase así suena mejor volver

Una Recomendación


Bien, completamente sin permiso del autor quiero recomendar el blog abandonado de Juan Terranova (n. 1975), en especial el poema que se encuentra al final de la página. Ya sea que estemos de acuerdo o no, me parece un muy buen material para reflexionar (y reirse en bastantes casos)




jueves, 20 de noviembre de 2008

La Gran Divisoria


Se acepta generalmente que la literatura norteamericana se revitalizó cuando el eje de la dicotomía cultural cambió de la linea Mason-Dixon (norte - sur) al cauce del Misissipi(este - oeste). Dicho cambio, impulsado por la victoria del norte industrializado, no tuvo como consecuencia la desaparición de los escritores y las temáticas del sur agrícola, pero sí la transformación de la manera de pensar el país, de una confrontación insoluble a la búsqueda de una posible unidad, la de la Gran Novela Americana.


En la literatura argentina, hablar de la dicotomía cultural, es indudablemente referirse a Sarmiento. Todavía a mediados del siglo XX, Jauretche tenía que combatirlo. Y aún hoy, sus efectos no dejan de sentirse. Es la madre de todas las zonceras y este país no va a encontrar su identidad genuína hasta que no resuelva cómo pensar fuera de ese marco.


No creo que baste con señalar los muchos y groseros errores de Sarmiento. Dado que nuestra vida, en general, no está dominada por el pensamiento conceptual, sino, principalmente, por ese nudo de imágenes, sentimientos y prejuicios que se hunden en la cultura y escapan todo el tiempo a la verbalización.


Nuestra tarea, es escribir eso latente que se opone, no a la civilización tal como la entiende Sarmiento y de él en adelante, escondido y atado a nuestros más oscuros miedos y resentimientos: toda nuestra cultura; sino lo que se opone a esa dicotomía como un todo.


De los laberintos, como dijo el Poeta, se sale hace arriba....

lunes, 27 de octubre de 2008

ORALIDAD, PERONISMO Y DIFUSIÓN


La difusión del peronismo suele llevar la marca de la oralidad. En especial, puede notarse en Jauretche. No creo que sea una casualidad...



No es tampoco un efecto de la resistencia, de la imposibilidad de circular la palabra. Es una convicción profunda, inalterable: la de que la política va de boca en boca, en el pueblo.


Santo Tomás se preguntaba, en la Summa contra Gentiles, por qué Cristo no había dejado testimonios escritos. Es que se trata de una doctrina para ser vivida. Debe estar presente todo el tiempo. Lejos de ser un compendio de conceptos entrelazados, de verdades abstractas e intemporales.

Mala suerte compañeros, nunca seremos liberales...